Lucien
Desperté al día siguiente sintiéndome inquieto y tenso. Decidí dirigirme al baño para darme un baño de agua caliente, esperando que eso ayudara a relajar los músculos tensos y a calmar mi mente agitada.
El agua caliente cayó sobre mi piel, trayendo un alivio inmediato. Cerré los ojos, dejando que el calor se filtrara en cada parte de mi cuerpo, suavizando la tensión que se había acumulado en mí. Permanecí bajo la ducha durante varios minutos, sumergido en mis pensamientos, hasta que el a