Capítulo 54

Octavia

Con un esfuerzo que parecía consumir toda mi energía, finalmente abrí los ojos. La luz brillante del sol o de alguna lámpara artificial me cegó momentáneamente. Parpadeé varias veces, intentando acostumbrar mis ojos a la claridad y enfocar mi visión.

La habitación en la que me encontraba era blanca y estéril, con el sonido característico de los equipos médicos. Estaba en una clínica o un hospital. Giré la cabeza ligeramente y vi a Orión sentado a mi lado, su rostro marcado por el cansan
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