Octavia
La sangre del Umbra, pegajosa y densa, se adhería a mi ropa, marcándome con un recuerdo sombrío de la batalla. Sentía su peso coagulado, un recordatorio constante del encuentro cercano con la muerte, y una urgencia creciente por liberarme de este olor férreo y metálico.
Caminamos por horas en el bosque, donde el suelo crujía bajo nuestros pies y el aire fresco contrastaba con la tensión en mis músculos. Sin rastros de civilización, solo la melodía tranquila del viento entre las hojas. A