El nuevo apartamento no era un hogar. Era un taller de costura, una fortaleza y una guardería, exactamente en ese orden.
Elias había cumplido su palabra. Usando el dinero suizo de Aurora, había alquilado un inmenso y luminoso apartamento en su propio edificio, todo bajo la frágil identidad legal de "Ariane Rousseau".
Las elegantes habitaciones de techos altos y pisos de madera crujiente habían sido colonizadas de inmediato. La sala de estar era un campo minado de alfileres, tiza de sastre y pes