El silencio de la habitación del hospital era un nuevo tipo de prisión.
La tormenta del parto había terminado. La adrenalina de la llegada de Ethan se había desvanecido. El amor profundo y anclante de su primera sonrisa se había asentado, reemplazado por la mundana y aterradora realidad de las dos de la mañana.
Estaba sola en un país extranjero, en una habitación pagada en efectivo, bajo un nombre falso.
Era una madre.
Y el bebé se estaba moviendo.
Los ojos de Aurora se abrieron de golpe, su cu