El sábado del cumpleaños de Killian había llegado, y el lugar era exactamente el que Isabela había planeado. Como ella misma decía: ser ignorado es horrible, así que, si se trata de dar cariño a alguien, que sea a toda la clase. Por suerte, el Jardín de Infancia Wheatfield trabajaba con grupos pequeños, así que eran apenas unos veinte niños corriendo de un lado a otro.
—Killian, este es un Lego que te traje… es igual al que mi papá me dio la última vez… —empezó Nina, pero rápidamente se tapó la