Maison soltó una leve carcajada.
—Entonces dilo de una vez. No des tantas vueltas.
—Muy bien. Entonces te lo diré directamente.
Ya que a él no le importaba, ¿por qué habría de importarle a ella?
Reuniendo valor, Isabela dijo:
—Keline es mucho mejor que tú relacionándose con los demás.
Las sienes de Maison volvieron a palpitar.
Levantó una mano para masajearlas y respondió con sarcasmo:
—Ja... ¿Entonces fuiste tú quien me estuvo buscando durante siete años?
Isabela frunció los labios.
Si él no h