Al día siguiente era un día laborable.
El regreso al trabajo siempre era caótico, e Isabela estuvo tan ocupada que terminó completamente aturdida.
Por la tarde, cuando fue a recoger a su hijo, preguntó casi sin darse cuenta:
—¿Nina no vino hoy al jardín de infancia?
Killian, que había escuchado la conversación de los adultos la noche anterior, respondió enseguida:
—La maestra dijo que Nina se fue a estudiar a otra ciudad.
Isabela se dio una palmada en la frente.
Claro.
No esperaba que Keline hu