Killian apartó las manos de los bloques de construcción y pareció quedarse pensativo.
Se preguntó si su madre se enfadaría si descubría que la marca de ropa infantil pertenecía al Grupo Thorne de Maison.
Que ella se enojara era lo de menos.
El verdadero problema sería que Isabela descubriera que el dinero con el que había iniciado su empresa provenía, indirectamente, de la familia de Maison.
Eso la pondría en una situación muy complicada frente a él.
Optando por la prudencia, Killian evitó resp