Mundo ficciónIniciar sesiónHelena se sentó en aquel avión con expresión ida, y no dijo ni una sola palabra mientras hacían el trayecto hasta Madrid. Marco se había quedado en Kalamata, Luna tenía que estar en el hospital al menos por otros dos días, y sabía que no iba a separarse de la bebé hasta que Marina dijera que estaba bien para irse.
—…ena… lena… ¡Helena!
Se sobresaltó







