Mundo ficciónIniciar sesión—Tienes que comer. —Sergio podía ser muy pesado cuando quería y Helena miró con mala cara el sándwich que le había puesto enfrente.
—No me voy a comer un animal muerto —replicó Helena y el hombre arrugó el entrecejo.
Sergio le dio una olida al sándwich y luego lo mordió, y no le encontró absolutamente nada de malo.
—Helena esto está en perfecto estado.
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