Mundo ficciónIniciar sesiónA Helena se le puso el corazón en la boca cuando el avión comenzó a descender, especialmente porque casi al mismo tiempo escuchó la sirena de una ambulancia que se estacionó muy cerca del hangar.
—¡Sergio! —llamó porque no podía hacer aquello sola. No era capaz de ver cómo sacaban a Marco en una camilla, lleno de sangre o medio muerto.
Sergio la sostuvo mientras el avión se deten&iacut







