Mundo ficciónIniciar sesiónHelena vio que Sergio atravesaba corriendo la estancia circular del primer piso, y entraba a su oficina con el rostro desencajado. Apenas podía respirar y Helena no se molestó en preguntarle porque sabía que pasarían algunos minutos antes de que pudiera decir dos palabras seguidas.
Sólo lo interrogó con la mirada y por toda respuesta Sergio le mostró su celular, donde en letras bien legibles aparecía aquel pequeño mensaje:<







