Mundo ficciónIniciar sesiónCuando Marco se acercó al mostrador de recepción de la Fundación, la muchacha que estaba detrás le sonrió como si lo conociera, y le extendió el teléfono con seguridad cuando él le indicó que quería usarlo.
Pasaron menos de veinte minutos desde su llamada hasta que un sedán oscuro bastante discreto se estacionó frente a la entrada de cristal y un chofer se bajó para abrirle la puerta. Marco agrad







