—Las drogas son malas —dijo Bea—. El alcohol, la hierba, son igual de malas.
—Así es —dijo Magnus—. Nadie debería consumirlas para atreverse a hacer lo que no puede.
Se habían besado en la piscina, si es que a lo que habían hecho podía llamársele beso. Tal vez no debió ella cerrar los ojos y dejarle la responsabilidad a Magnus, tal vez si hubiera sabido de la prácticamente nula experiencia del hombre en temas amorosos podría haber tomado la iniciativa y hacerlo mejor.
Se habían dado un hocicazo