Magnus, envuelto en una manta, se acomodó en el asiento trasero del auto. Bea iba de copiloto, junto a Darío, el chofer. Luego de que Magnus recibiera el alta médica y se despedieran de la familia, partieron a la ciudad.
Mientras tomara sus medicinas y siguiera las indicaciones del médico, Magnus mejoraría, aunque su expresión demacrada dijera lo contrario. Poco a poco se fue deslizando en el asiento y acabó acostado. Anhelaba estar en su cama, descansando en la seguridad de sus impecables sába