El regreso a la mansión de Liam fue un silencio denso, el tipo de silencio que se impregna en el aire después de un evento traumático. Elías, sentado al lado de Liam, miraba por la ventana, pero sus ojos no veían el paisaje. Se sentía invadido por una profunda tristeza, un eco de la oscuridad que acababan de presenciar. La imagen de Sara, destrozada por su venganza, se negaba a abandonar su mente.
Liam notó la tensión en el cuerpo de Elías, la forma en que sus hombros estaban caídos y su mirad