Mundo de ficçãoIniciar sessãoDespierto sola en una cama que reconozco al instante aunque se encuentre a oscuras la habitación ya que el aroma es inconfundible. Estoy en el apartamento de mi hermano, no quería volver, no quiero aceptar la realidad, el hombre que amo es un ser desalmado y sin conciencia, mucho menos tiene corazón. No le creo que me ama. No puede amar a nadie si puede matar a sangre fría como lo hizo en la estación de policía con esas dos mujeres.
¡Por el amor de Dios! Ni los mafiosos







