Capítulo 60. La cadena de oro.
Samantha llegó a la mansión agotada, tanto física como mentalmente. Quiso irse a la cama a descansar, pero al llegar Morrigan le informó que Robert se encontraba en el salón, esperándola.
Fue a ese lugar y lo descubrió bebiendo sentado en un sillón, junto a la ventana. Miraba con rabia y melancolía el cielo lleno de estrellas.
—Hola —saludó ella al ubicarse a su lado.
—Volviste a alargar la jornada de trabajo a pesar de que acordamos que por el embarazo la harías más corta —dijo a modo de repro