Capítulo 57. No podemos seguir.
Esa noche Robert fue a buscarla al bar. Se enfadó al enterarse que uno de los delincuentes más conflictivos de Seattle había estado en el negocio reunido con su esposa.
Samantha terminaba de guardar unos documentos que iba a llevarse a casa en su maletín cuando él entró en la oficina.
—¡¿Por qué demonios no me avisaste que había venido el Chino?! —reclamó el hombre como saludo.
Ella respiró hondo antes de enfrentarlo.
—Fue una visita sorpresiva. Yo no lo esperaba.
—¡Debiste avisarme antes de se