Capítulo 44. Tu dueño.
Regresaron a la mansión enseguida. En el camino, Robert solo le preguntó si se sentía bien antes de ocuparse de comunicarse con los guardaespaldas, para que mantuvieran sus ojos en los alrededores por su alguien se acercaba.
Samantha estaba algo agitada, pero procuró calmarse. Ya había atravesado situaciones igual de angustiantes cuando vivió en el barrio con su madre, por culpa de los tiroteos que se producían en el exterior o las redadas que la policía hacía en busca de drogas o delincuentes.