Capítulo 43. El Lagarto.
Los nervios le atoraron a Samantha las palabras en la garganta. Le resultó imposible responderle enseguida a Robert, más aún, al ver que él dirigía hacia ella la frialdad que emitían sus ojos voraces.
—Te hice una pregunta, Samantha.
La insistencia de él empeoraba la situación, hasta Jenny se sintió asustada y retrocedió varios pasos para quedar lejos del León y de su amiga, como si de esa forma pusiera distancia al problema.
—Hay alguien que quiere contactarme para darme información —declaró a