CAPÍTULO 65: Fuego y amor.
Cristian
El beso comenzó con una ferocidad hambrienta, salvaje, un choque de dientes y lenguas que reclamaba el terreno. Pero casi de inmediato, la intensidad mutó en algo dolorosamente profundo, romántico y desesperado. No era solo lujuria; era la necesidad agónica de fundirnos después de haber rozado el abismo. Mis labios se volvieron suaves, devorando los suyos con una lentitud que le arrancó un gemido que vibró directo en