(Narrado por Zamira)
La pantalla de mi teléfono se iluminó a las dos de la mañana con un mensaje proveniente de un número desconocido: «Tengo las coordenadas exactas de las cuentas de desvío de Róterdam que faltan para el juicio. Ven sola a las oficinas del Muelle 4 o las borraré para siempre. No me hagas perder el tiempo, Zamira». En mi desesperación por limpiar el desastre y demostrarle a Cristian que podía enmendar mis errores, no lo pensé. Tomé las llaves de mi auto y conduje bajo la tormen