Tres sitios de interés halló la policía en un radio de diez kilómetros a la redonda de la zona donde Matilde había sido encontrada. No creyeron posible que hubiera avanzado más de eso. Uno era un viejo puesto de caza. En sus muros todavía colgaban cornamentas y los pellejos resecos de algún animal seguían en la mesa de faena. La caza ya no estaba permitida y ciertamente no había rastros de que alguien pudiera vivir allí además de las ratas.
Otro era una cabaña, habitada por un hombre desgarbado