—¿Vino hasta aquí solamente para eso? Pude haberme ido en taxi.
—No me confió de taxis, no quise arriesgarme —contestó y la miró con firmeza—, así que vine yo mismo. Está tarde y mañana tienes que ir a trabajar temprano, no quiero que vayas a llegar tarde o que te quedes dormida en el trabajo.
—Nunca lo he hecho.
—Siempre hay una primera, así que vamos, te llevaré a casa. —Agnes sintió el impulso de contradecirlo y negarse para irse por su cuenta, pero el peso de su seguridad la abrumaba y no