—¿Qué les pasa? —se preguntó a sí misma en voz baja mientras las observaba estar petrificadas todavía, al ver en su teléfono se dio cuenta el porqué. Alguien más había escrito por el grupo, el sonido fue lo que le avisó.
Al ver el mensaje se llevó un susto de espanto y el alma le cayó al piso. El horror brusco que sintió en ese momento le recorrió la espalda como una brisa helada. Provocando el mayor temor que había sentido en su vida.
*Así que en esto pierden el tiempo en horas de trabajo…,