Para las siete, ella estaba en la habitación de él, le había pedido verla primero para decidir si lucía bien cómo iba vestida. Se estaba mirando en un espejo, él llevaba su traje formal color negro y al cerrar los botones en sus mangas la miró a ella.
—Para mí estás bien.
—Eso no se oye como si dijera un cumplido —respondió de manera reseca y con mirada desafiante.
—Esta noche es un asunto serio, el tema es que tenemos unas horas importantes por delante y te necesito lo más decente que te pu