La traje al restaurante donde le pedí una oportunidad, al mismo que suelo venir con ella y mi familia a pasar ratos agradables. Nuestro reservado estaba decorado tal cual lo pedí, con rosas rojas, velas aromáticas con un aroma embriagante, pero suave y luces navideñas haciéndolo un decorado mucho más romántico e íntimo. Me recuerda mucho a aquella vez en el hotel, la decoración que había en ese salón donde ella cayó encima de mí y, bajo la bruma del alcohol, me atreví a probar la boca de una mu