Salí de la cama e hice mi rutina diaria de aseo, luego fui a desayunar en compañía de mi madre, mi padre y un entusiasmado Colin que no dejaba de comentarnos todos sus planes junto a la mujer que tanto ama. Si de algo Lili y Amelia deben estar seguras con nosotros, es que nuestros corazones pertenecen a solo una mujer. Nos enseñaron a amar en todos los sentidos, con todas las palabras y con todas las acciones que estén a nuestro alcance; de ese mismo modo en el que mis padres se han amado por m