Amelia
Los meses se fueron pasando a la velocidad de un fuerte viento. Dejé de tener un vientre pequeño a tener uno enorme en un solo parpadeo, ni siquiera supe en qué momento se creció tanto. Pero el tamaño de mi barriga es lo que menos me importa, lo que lo hace hermoso y especial es tener en mente un conteo de días para por fin conocer a mi hijo. Muero de ganas por ver el color de sus ojos, el tono de su piel y si tendrá poco o abundante cabello. Tengo la ansiedad comiéndome por dentro, pues