Estaba ansiosa por saber algo de Harper, ya que, desde que me dejaron internada el día de ayer, no he sabido nada de él. La doctora me sugirió mucho reposo y me dio varios medicamentos para bajar la presión, pero ahora mismo no puedo quedarme aquí acostada mientras no sé nada de él.
—Buenos días, Srta. Campbell. ¿Cómo estás? ¿Cómo te sientes?
—Buenos días, doctora. Ya me siento mucho mejor. ¿Será que puedo irme? Realmente necesito saber cómo está mi novio.
—Sé que tienes prisas por saber de tu