Capítulo 40. Develado
Isabella
Entré al departamento tan rápido que casi tropiezo, el ver a Zaid dentro de su auto afuera de mi edificio me dejó con el corazón latiendo a toda prisa.
—Respira, Isabella. Respira…—me aferré a las bolsas de compras contra mi pecho y luego entré a la cocina a dejarlas sobre la superficie de la mesa. El calor me había invadido de pies a cabeza olvidando por primera vez el frío actual, me retiré la gabardina y la colgué en el gancho detrás de la puerta principal. Me llevé las manos a mis