—¡No te acerques!— ordena Liam determinante
Mía puede ver cómo las venas del cuerpo de su Alfa, empiezan a brotar. —¡Leticia, ten a mi hijo!— se lo entrega
—Liam quédate conmigo, mi vida, quiero ayudarte, todos estamos preocupados por tí, estás herido, no quiero verte así, por favor, hazlo por nuestros hijos, te necesitamos cariño— Mía se acerca con cautela
—¡Aléjate Mía! No quiero lastimarte, lo eres todo para mí
Todos observan en silencio. —quiero… déjame encerrarte mientras busco la forma d