Salvatore sonríe, ocultando su enojó y luego le dice. —¿Y dónde está tú amor?
—es un amor imposible señor Salvatore, y aunque lo es, en mi corazón él está impregnado, tan solo deseo que sea feliz— Mía baja su mirada, recordar a Liam, la entristece
—no sufras preciosa Mía— Salvatore se acerca a la mesa, corre la silla y se sienta cerca a ella, lo cual hace sentir a Mía algo incómoda
—por favor, mantenga la distancia, no quiero ser grosera con usted
—quiero que confíes en mí, soy un hombre humi