—¿La estás escuchando papá? ¡Dice que su hijo! ¡Oh, debe ser la madre de mi hijo Matius!
—¿Y eso qué? Aquí la única madre eres tú, pague una dineral por ese bebé
—¡Quiero hablar con el alcalde!— sigue insistiendo Mía.
El alcalde logra ingresar a su propiedad y las rejas se vuelven a cerrar. —¡Mi hijo! ¡Deme a mi hijo señor alcalde, usted lo tiene!— Mía empieza a sollozar, ha sido un día agotador
—papá por favor, no vayas a permitir que esa loca me quite a Matius, él pronto dejará de llorar t