Las manos de Mía tiemblan, su angustia es inevitable y más, al ver cómo Liam se acerca a su padre y el anciano al verse acorralado, se arrastra por el suelo, retrocediendo. —¿¡Cómo te atreviste!?— la voz de Liam, es más gruesa, es intimidante, ver a su padre le repugna el alma
—¡No puedes asesinarme!— el Rey Blackmoon, intentó colocarse de pie, pero Liam, le dió una patada en el estómago que le hizo perder el aire
Cuando Mía observa que saca su espada filosa, grita —¡No por favor! ¡No te ensuci