Beta se desarma por completo, al sacar sus garras y colmillos, piensa en que él sacerdote es una mierda.
—¡Cálmate!— ordenó Debora, al verlo a punto de atacar al sacerdote
—¡Váyanse al infierno todos ustedes!— espetó furioso, tanto que su respiración está agitada
En ese momento, varios vampiros aparecieron dispuestos a defenderse del lobo que está dispuesto a atacar.
—Beta, vamos, es una orden— la voz firme de la patriarca, llama su atención, pero literalmente está sulfurado
Ella lo agarra