Abro los ojos, con pereza, sintiéndome muy cansada y adolorida, mientras los primeros rayos del sol se cuelan por la ventana, y calientan mi rostro.
Lo primero que noto es que tengo un dolor de cabeza impresionante, seguramente por los tragos de anoche. Intento levantarme, y me percato de que estoy desnuda.
—¡Joder!, me siento terrible. ¿Dónde está mi ropa?
Miro a todos lados en busca de mi ropa, y veo a Austin dormido a mi lado, y de pronto… recuerdo todo lo que pasó anoche.
La