Me aclaro la garganta, y miro a Austin a los ojos, mientras lo único qué deseo hacer, es hablarle desde el corazón.
—Austin, desde el momento en que te conocí, sentí una conexión especial contigo. Fuiste como un ángel, que llegó a mi vida en el momento justo e indicado. A veces, pienso que Dios te puso en mi camino por alguna razón. Durante toda mi vida, todo me fue impuesto, desde que ropa usar, qué lugares visitar, que deportes practicar, e incluso qué amistades podía tener, pero a ti,