Parpadeo un par de veces, al escuchar a Austin, sin comprender muy bien lo que acaba de decir.
—¿Ava, has oído lo que te he dicho?
—Sí, pero aún lo estoy asimilando.
Austin suspira, se sienta erguido con la espalda en el cabezal de la cama, y luego gira su cabeza para mirarme fijamente a los ojos.
—No tendremos sexo, pero quiero que todo lo demás sobre este matrimonio sea real.
—¿Y nuestras reglas?
—No las romperemos. Solamente nos comportaremos como lo hacen los esposos, si