Al día siguiente, intento ir a casa de Rita para despedirla, pero mi padre prácticamente me secuestra en mi propia casa.
—No puedes salir, la gente cree que estás de viaje, no me harás quedar como un mentiroso frente a todos.
—No soy tonta, papá, te aseguro que no dejaré que nadie me vea. Pero debo ir a despedir a mi amiga, y en el peor de los casos, decimos que regresé y ya.
—¡Que no, carajo! —Grita furioso, y da la orden a todo el personal de que me tengan vigilada, sin derecho a ir