150: La noche de bodas y el te amo.
Pero nada podía compararse con aquel instante.
La fiesta había salido bien. Todos parecían estar disfrutando y, por primera vez en mucho tiempo, todo estaba en calma.
Leonardo terminó quedándose dormido sobre mi hombro después de correr y jugar durante toda la celebración.
Lo acomodé mejor entre mis brazos mientras seguía sosteniendo la mano de Renata.
No dije nada.
No hacía falta.
La fiesta fue llegando a su fin.
Los invitados comenzaron a despedirse poco a poco. Entre abrazos, f