141: Casarse.
Cuando Víctor se volteó, cerré los ojos de inmediato.
—Toma.
Escuché su voz grave y, unos segundos después, el sonido de la mamila siendo tomada por unas pequeñas manos.
Leonardo comenzó a beber tranquilo.
Sentí cómo se acomodaba contra mí, abrazándome como siempre hacía cuando tenía sueño. Su cuerpecito caliente se pegó a mi costado y una de sus manos terminó apoyada sobre mi pecho.
—Traidor.
La voz de Víctor sonó divertida.
—Te preparo la leche y sigues buscando a tu madre.
Tu