—Vamos Cassiel —habló aquella mujer que arrullaba a una pequeña bebé en sus brazos—, para ser una pequeña angelita, eres algo alborotadora.
Odette miro todo esto desde el arco de la puerta, con él tiempo había identificado que esos no eran sueños sino recuerdos suprimidos dentro de su inconsciente.
—Era hermosa —escucho una voz suave a su lado—, es una pena lo que pasó.
Odette se sobresaltó, a su lado se encontraba una mujer totalmente cubierta de blanco, con una capa que le cubría la mitad del