—¡¿Cuándo vas a terminar?! —exclamó Gabriela—. ¡Te dije que te bañaras no que te acicalaras!
Bael salió del baño totalmente húmedo y maldiciendo a Gabriela.
Se puso el conjunto de ropa parecida a la ropa que solía usar todos los días bajo los insultos de su hermana, por no tener un poco de creatividad y andar siempre de negro como si fuera un rechazado social.
Los dos salieron discutiendo como siempre, una sirvienta se acercó a ellos y les informó que el Rey requería de su presencia en el salón