—No entiendo nada de nada —dijo Luke mirando a su hijo—. No sé si están saludándome o me están lanzando una maldición egipcia.
Bastian puso los ojos en blanco.
—Te dije que el traductor debía venir en nuestro mismo auto papá —le contestó Bastian sonriendo a las personas que los estaban recibiendo—, pero nunca me haces caso.
—Ese auto ya se sentía un horno solo con nosotros dos atrás —replicó Luke también saludando y sonriendo falsamente—. Voy a mandar a que le corten la cabeza si no llega ahora