Sintió que alguien tomaba sus manos con cuidado, pero de igual manera no pudo evitar provocarle dolor.
Jessy abrió los ojos con expresión de dolor en el rostro.
—¿Qué haces? —dijo apartando sus manos del toque de Bael.
Este le miraba desolado.
—Tomate esta pócima —este le acercó una pócima a sus labios—. Regenerara tus manos rápido, están demasiadas lastimadas.
—Yo puedo…
Jessy intentó tomar la pócima con sus manos, pero Bael se lo impidió. Tomó el rostro de Jessy y le hizo tomar la pócima a la