Bael gruño amargado mirando toda la ciudad.
¿Por qué tenía que ser todo tan complicado?
Ella se había ido y él no pudo detenerla.
Jessy no lo veía con los mismos ojos que Bael la veía. Ella solo veía al idiota que la había humillado incontable veces.
Bael prendió un cigarro y gruñó. Habría podido detenerla, una sola llamada y habría hecho que todos los aviones regresaran o se detuvieran, pero necesitaba tiempo para pensar. Pensar que haría con ella, no sabía nada y estaba demasiado confundido.