79. Tócame, por favor
El viaje en ascensor hasta el octavo piso transcurre en silencio y con una tensión palpable. Nos quedamos en lados opuestos, sin tocarnos, pero puedo sentir la electricidad entre nosotros como si fuera algo físico.
Cuando se abren las puertas, me guía por un pasillo alfombrado hasta la puerta marcada con el número 8C. Le tiemblan ligeramente las manos al abrirla.
"Esto es...", empieza a decir mientras entramos.
Pero no le dejo terminar. Dejo caer mi bolso, me giro y lo atraigo hacia mí para otr